Arcadis, empresa líder global en ingeniería, consultoría y gerenciamiento de proyectos, con más de 45 años en Chile y 138 años en el mundo, participó activamente en la EXPO San Juan Minera 2026, realizada durante el 6 y 8 de mayo en San Juan, Argentina.
En este espacio, la compañía compartió insights clave sobre el desarrollo de la minería en Chile y Argentina, destacando la colaboración como una oportunidad estratégica para la industria.
Paula Ortiz, Senior Consultant in Sustainable Mining de Arcadis Chile, destaca que Latinoamérica atraviesa un momento decisivo para la industria minera. La creciente demanda global de minerales como el cobre y el litio ha vuelto a posicionar a la región en el centro del mapa estratégico mundial, con países como Chile, Perú y Argentina concentrando un alto potencial para generar desarrollo económico, empleo e innovación. Sin embargo, subraya que esta oportunidad no depende únicamente de la abundancia de recursos, sino de la capacidad de definir proyectos con una visión estratégica desde sus etapas iniciales.
Durante años, explica, la discusión sobre desarrollo minero se centró en identificar los recursos y hacerlos viables desde una lógica principalmente técnica y económica. Hoy, esa mirada resulta insuficiente. El mayor riesgo para la minería no es la falta de minerales, sino la dificultad de estructurar proyectos que logren legitimidad social, respondan a marcos regulatorios cada vez más exigentes y mantengan un desempeño sostenible en contextos ambientales complejos. En ese sentido, sostiene que la minería que avanza es aquella que integra anticipación y coherencia desde las primeras decisiones del proyecto.
En este nuevo escenario, la ingeniería y el diseño adquieren un rol estructural. Aspectos como la disponibilidad de agua, la resiliencia frente al cambio climático y la estabilidad de las instalaciones deben abordarse de manera integrada, y no como ajustes posteriores. Incorporar estos criterios desde el inicio permite reducir incertidumbres, fortalecer la confianza con los territorios y evitar correcciones costosas en etapas avanzadas del desarrollo minero.
Ortiz señala que Chile ofrece una experiencia especialmente relevante. Como principal productor mundial de cobre, el país ha debido adaptar sus operaciones a escenarios de estrés hídrico, alta sismicidad y un mayor escrutinio social y ambiental. Esta trayectoria ha impulsado capacidades en planificación de largo plazo, gestión de proyectos complejos y relacionamiento temprano con los territorios. La experiencia chilena demuestra que postergar decisiones clave en agua, infraestructura o permisos no solo incrementa los costos, sino que debilita la resiliencia de los proyectos frente a cambios regulatorios o climáticos.
En el caso de Argentina, destaca que el país se encuentra en una etapa distinta, marcada por la rápida expansión de su minería, especialmente en litio y cobre. Este crecimiento abre una oportunidad estratégica para diversificar su matriz productiva, pero también plantea decisiones que serán determinantes para su viabilidad de largo plazo. Acelerar inversiones requiere incorporar desde el inicio una mirada multidisciplinaria que integre agua, infraestructura, estándares socioambientales y gobernanza, en línea con las altas expectativas que genera el desarrollo minero.
Finalmente, Paula Ortiz plantea que la colaboración interregional se vuelve un factor clave para el desarrollo sostenible de la minería en Latinoamérica. Compartir aprendizajes entre países con trayectorias distintas permite evitar errores recurrentes, acortar curvas de aprendizaje y elevar la calidad de los proyectos. Mirar la minería desde una lógica regional no es solo una buena práctica, sino una estrategia concreta para reducir riesgos, fortalecer el crecimiento y construir proyectos más robustos en un escenario global cada vez más exigente.